¡Bienvenidos sean los momentos que nos hacen dudar!
Desde hace mucho tiempo estoy en desacuerdo con muchas cosas que suceden a mi alrededor, en lo que se refiere a la enseñanza/aprendizaje/universidad/estudios de Arte y de Historia. Hoy, hice un análisis detallado (¿por fin?) de lo que sucedía a mi alrededor.
Me di cuenta (o tal vez sólo hoy, estoy dispuesta a aceptar ese pensamiento) del sentimiento de hastío y, creo que hasta de odio; hacia las representaciones artísticas. Las encuentro vacías, sin chiste, repetitivas, como imitaciones quasimecánicas de lo anterior...
Mi mayor preocupación, hasta ahora, es que todavía tengo un largo camino por delante; pues voy a la mitad de mis estudios. Y para poder escapar de ellos, primero tengo que terminar y de ahí volar a otros universos. ¿Puedo encontrar el inicio de este sentimiento?
Creo...
Hace nueve años, más o menos, descubrí la música japonesa para percusiones, gracias a
Tambuco; desde ahí mi perspectiva hacia el arte fue totalmente distinta. Sí, un disco es capaz de eso y más.

Desde entonces me entregué a la música y al arte, desde distintos caminos y varios enfoques; el punto final era siempre el mismo. Hace dos años, viví otro cambio cuando comencé a estudiar el arte oriental y un día... del año pasado, de este año... no sé; mi padre me dio un regalo:

Es un monstruo enorme, de casi 800 páginas que... me deja sin palabras. Y es una de las razones, supongo, que ante del descubrimiento de lo "nuevo" ahora el arte "occidental" (que es más arte europeo) me parece tan soso, simple, aburrido y fastidioso.
Siempre he creído que las cosas pasan por algo... Las acciones acaban complementándose, o tal vez sea mi percepción desde quasihistoriadora... Como sea, estoy en espera de que algo suceda, y como es difícil que la industria del arte se mueva, tal vez es más fácil que yo me mueva... ¿Cómo? No lo sé.